5/22/2021

El parque de Castrelos y Suevia.

    Una de las ventajas de situar tu novela en un espacio que existe es que permite a los lectores bichearlo en unas vacaciones o, más fácil todavía, buscarlo en Google Maps y recorrerlo sin moverse de casa.

    La ventaja de situar la acción en tu propia ciudad es que puedes enseñársela a los lectores de primera mano. Y eso es que lo que hice en mi cuenta de Instagram: publiqué un vídeo de uno de los escenarios de La lucha de Suevia. No es gran cosa, más que nada porque los vídeos los realicé yo con mi móvil y no se me da demasiado bien que digamos. Pero, oiga, ha quedado resultón.

    El caso es que en esta entrada me apetece contaros un poquito más sobre el escenario en cuestión: el parque de Castrelos.

    Podría llenaros esta entrada de datos históricos, contaros la extensión que tiene, el pazo que hay en su interior, etc., pero sinceramente prefiero contaros todo lo que el parque es para Vigo desde mi propia perspectiva.

    Empecemos.

    En parque es uno de los grandes pulmones de la ciudad, sin duda. Tiene zonas ajardinadas (con sus setos y sus flores molonas), zonas de monte (con árboles que tapan el sol), zona deportiva (una ruta para runners, por ejemplo), zona infantil (con un parque que mola mucho más ahora que cuando yo era pequeña), zona de fuentes y estanques (con patos, por supuesto, y creo que hasta cisnes) y la zona de museo. Porque el pazo que hay en el parque de Castrelos es, a día de hoy, un museo.

    Si buscáis por Internet encontraréis webs que os hablan de las maravillas de este museo. Yo no lo haré, porque solo lo visité de pequeña, en una excursión con el cole, y me pareció sumamente aburrido. De hecho, ni siquiera recuerdo qué había dentro. Eso sí: el pazo es muy chulo y es una muestra de la arquitectura típica de los (¡oh, sorpresa!) pazos gallegos. Detrás del pazo están los jardines, ultracuidados y bonitos, donde casi todos los vigueses nos hemos hecho las fotos de la comunión.

    ¿Qué más os puedo contar? El río Lagares (que es el río de Vigo) pasa por medio del parque, lo que le da todavía más cliché, ojo, porque tumbarte en verano sobre la hierba con el sonido el agua y el fresquito de los árboles... es otro nivel.

    Y la sorpresa más molona de Castrelos la guardo para el final: el auditorio. Tiene un anfiteatro (creo que podría llamarse así) donde se hacen los conciertos en verano. Y diréis: "pues ya ves tú qué cosa". Esperad, esperad, que aún no he llegado a lo mejor: el acceso es gratis. ¡Gratis! En el auditorio de Castrelos he visto a Maná, a El canto del loco, a Mika... y a chorrocientos más sin pagar un duro y, además, gozándolo en las noches de verano. 

    A ver, también tiene su lado malo: la zona gratuita se llena de gente y tienes que ir con tiempo. Pero los vigueses nos lo tomamos como un ritual. El último concierto al que fui empezaba sobre las diez de la noche, así que nosotras nos fuimos a coger sitio sobre las cinco de la tarde. Cuando llegamos ya había gente, pero todavía quedaban muchos huecos.

    Y ahora quizá penséis que menudo coñazo estar esperando cinco horas a que salga el cantante de turno. Para nada. Porque nos lo montamos que te cagas: mantita de pícnic, baraja de cartas, bocadillos y comida variada, el móvil con musiquita... Es todo un ritual, insisto. Ir a un concierto en Castrelos es todo un planazo.

    Ahora os animo a que paséis por mi cuenta de Instagram y echéis un vistazo al vídeo que he subido. En él se muestra una de las escenas de La lucha de Suevia que tiene lugar en este parque. Espero que os guste.


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