¡Hola!

Me llamo Eva y soy filóloga y escritora. Más lo primero que lo segundo, pero tiempo al tiempo.

Empecemos por el principio. Que no es precisamente el orden en el que han ocurrido los hechos, pero sí es la manera en la que a mí me gusta contarlos.

Soy Eva Álmez, autora de la novela superventas La lucha de Suevia. Aunque la publiqué durante el confinamiento del año 2020 (especifico por si acaso nos toca vivir otro en algún momento), llevaba como unos diez años escribiéndola. No porque sea lenta (que puede que también) sino porque la vida se metió por el medio y no pude dedicarle todo el tiempo que merecía. Es una historia de fantasía urbana juvenil que mola mogollón (¿acaso esperabas que dijera otra cosa?). 


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Si no la conoces, está claro que invertiré algún ahorrillo en mejorar mis técnicas de márketing. En caso contrario, ojalá la hayas leído y te haya gustado.


Como os decía al principio, también soy filóloga. Estudié y me lo pasé teta en Salamanca durante cinco años. Lo segundo lo hice de maravilla y debería tener matrícula de honor, pero no hacen entrega de ningún documento oficial al respecto, así que tenéis que fiaros de mi palabra. Lo primero tampoco debí de hacerlo muy mal porque en este caso la universidad sí que me otorgó un título (previo pago, obviamente) en el que aparece mi nombre completo con la firma del rey emérito (ahí es na).

Actualmente, soy profesora. Si me pusiera a hablar por aquí de lo mucho que odio el sistema educativo no terminaría nunca con este texto, así que vamos a dejarlo en que me siento más realizada ayudando en una academia de refuerzo que trabajando en un colegio o instituto. 

En esta academia torturo ayudo a chavales de secundaria y bachillerato para que aprueben los exámenes. Ojo, milagros tampoco hago. Pero puedo decir que se me da bastante bien (casi tanto como pasarlo teta en Salamanca). Sin embargo, y gracias a no trabajar en formación reglada (donde los chavales no son más que clientes que pagan por un servicio), también los ayudo de otra forma: los oriento sobre su futuro, sobre su vida personal (confieso que esto es lo más divertido porque me entero de todos sus cotilleos)... De manera que, una vez que se marchan de debajo de mis alas, suelto una lagrimita metafórica al ver que he lanzado al mundo a un nuevo ser humano muy bien preparado en varios aspectos.

Por otro lado, sigo escribiendo. Y se me debe de dar que te cagas, porque no tengo un duro y siempre ha sido así la visión del escritor, ¿no? Viviendo una vida bohemia, sin lujos y con la cartera vacía. Por lo tanto, no soy rica todavía, aunque tampoco es que escriba para ello (que tampoco estaría mal, oiga). Y, como no nado entre monedas y billetes, mis siguientes novelas se están resistiendo a ver la luz. ¿Por qué? Pues porque no os lo había dicho, pero soy autopublicada. Las editoriales no me quieren, o al menos no quieren mostrar su interés (son todas una panda de orgullosas), así que me tengo que buscar la vida si quiero que mis escritos vean la luz.

Y poco más puedo contaros sin hacerme pesada. Si quieres seguir mi vida y cotillear mi existencia, búscame en Instagram como @eva.almez. Ahí me verás el careto con bastante frecuencia y subo reseñas de mis lecturas y demás tonterías de escritora.